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Razones para adoptar un gato adulto Imprimir E-Mail

10 razones para adoptar un gato adulto.

 Por Kevin Davis

Por fin ha llegado el gran día en el que te dispones a adoptar un gatito de gatofeliz. ¡Enhorabuena! Estás a punto de asumir una gran responsabilidad, pero te sentirás aliviado al saber que debido a tu buena acción te has ganado el cielo, o, por lo menos, te has librado de reencarnarte en una rata. Es posible que ya hayas pensado cómo ha de ser tu nueva mascota: macho o hembra, atigrado o negro, de pelo corto o largo… ¿Te has planteado, sin embargo, la posibilidad de adoptar un gato adulto? Porque puede que el número de gatos adultos que necesitan un hogar supere al de gatitos. Párate un momento a pensar y tal vez, más tarde, te alegres de haberlo hecho. A continuación expondré diez razones por las que deberías adoptar un gato adulto en vez de un gatito:

1. Lo que ves es lo que hay. Cuando adoptas un gato adulto sabes perfectamente lo que te llevas a casa. Los gatitos son sin duda una monada, pero es imposible saber lo que va a deparar el futuro. Un lindo gatito puede convertirse en un gato más feo que Picio, lo que implica un gran riesgo si tienes pensado contemplar a tu gato cual obra de arte. Apuesta sobre seguro y acoge en tu hogar a ese entrañable viejo amigo.

2. Los gatos con unos cuantos años encima funcionan de maravilla. Los gatos adultos no son como los coches usados que se encuentran fuera de circulación por tener algún defecto o avería, sino que van a parar a una protectora por motivos muy diversos: la pérdida de orientación resultado de una excursión gatuna, el fallecimiento o el ingreso en el hospital del dueño, un piso nuevo en el que no se admiten animales, el desarrollo de una alergia o aversión hacia el gato por parte de un miembro de la familia (en estos supuestos es el dueño el que está “defectuoso” no el gato).

3. Los gatos adultos no son tan destrozones. Los gatitos son como los niños: todo se lo llevan a la boca. Estas bolitas de pelusa con patas pueden llegar a ser muy destructivas, ya sea porque les están saliendo los dientes o porque están explorando el mundo que les rodea. Los gatitos muerden todo lo que se les pone por delante: zapatos, las esquinas de los libros, los lóbulos de las orejas, los flecos de las alfombras, cables, cortinas, plantas, etc. Los gatos adultos, por el contrario, no pierden ni tiempo ni energía en mordisquear cosas, cuando pueden invertirlos en asuntos de mayor envergadura como por ejemplo atormentar al perro del vecino.

4. Mientras que los gatitos se lanzan a la aventura, los gatos adultos tantean primero el terreno. Hay dos expresiones muy conocidas con respecto a los gatos : «La curiosidad mató al gato» y «tener siete vidas como los gatos». En el transcurso del primer año de vida de un gatito, la curiosidad se cobra seis de esas siete vidas debido a su tendencia natural a meterse en problemas que terminan acarreando accidentes y lesiones (basta con recordar alguno de los ejemplos mencionados en el apartado anterior: morder cables…). Los gatitos se tragan cuerpos extraños, se caen desde alturas elevadas, intentan, sin éxito, hacer migas con el perro atormentado del vecino y por lo general, no hacen más que levantarte dolores de cabeza.

5. Los gatitos y la higiene son incompatibles. Muy pocos gatitos dominan el arte de lavarse. Mientras que los gatos adultos se pasan la mitad del día lamiéndose, los gatitos están demasiado ocupados disfrutando de la vida como para preocuparse por la higiene. Cuando llegas a la conclusión de que los gatitos no hacen más que atraer la suciedad, y su conducta, a la hora de hacer sus necesidades, deja mucho que desear, te entran ganas de dominar el peligroso arte de bañar a un gato.

6. Einstein conocía la verdad acerca de los gatos. El brillante científico Albert Einstein descubrió una relación de significativa importancia entre masa y energía, que dio lugar a la fórmula : E=(MC)². Dicha igualdad viene a decir que tu nivel de Energía (E) es directamente proporcional a la Masa Corporal (MC) de tu gato al cuadrado, lo que demuestra que si adoptas un gato con mayor masa, como es el caso de un gato adulto, tu nivel de energía será más elevado que en el caso de que adoptes un gatito, cuya masa es mucho menor. Esto está del todo demostrado, ya que los gatos adultos duermen más, juegan menos, no requieren tanta vigilancia, rompen menos lámparas y no se empeñan en morderte los dedos de los pies a través del edredón a altas horas de la noche. Si gozas de la compañía de un gato adulto: dormirás mejor, estarás más relajado, no tendrás tantas desavenencias con tu compañía de seguros y disfrutarás de un mayor nivel de energía. Ahí queda eso. No tendrás el morro de llevarle la contraria a una autoridad como Albert Einstein, ¿no?

7. Los gatitos y los niños son incompatibles. Los niños suelen ser bastante brutos con los gatitos, incluso cuando no sea su intención hacerles daño. ¡Qué le vamos a hacer! Los niños son así. Ahí va un ejemplo práctico: si le dices a un niño que los gatos siempre caen de pie, lo primero que hará es tirar al gato desde el tejado para comprobar que es cierto. Los gatitos no pueden escapar de las garras de lo niños. Caso contrario es el de los gatos adultos que son capaces de defenderse, huir y esconderse, para luego maquinar su venganza bajo la luz de la luna.

8. No es necesario educar a un gato adulto. Bueno, en realidad tampoco necesitas educar a un gatito, pues la verdad es que ni unos ni otros son buenos alumnos. Sin embargo, los recién estrenados papás se empeñan en intentarlo, y claro, al final acaban abrigando sentimientos de culpabilidad y de fracaso cuando el susodicho pasa olímpicamente de ellos, salta sobre la encimera de la cocina, desenrolla el papel higiénico y realiza otras tantas felonías. Si adoptas un gato adulto te ahorrarás todo este proceso, ya que al fin y al cabo, tú no estabas a cargo de su educación. Así que siempre puedes hacerte la víctima y echarle la culpa al antiguo dueño.

9. Los gatos adultos no son unos guarros. Los gatitos juegan, toman el sol, construyen castillos de arena e incluso se quedan fritos dentro de sus bandejas. ¡Ah ! Sin olvidarnos de un jueguecito muy divertido que consiste en sacar la caquita de la bandeja y darle de zarpazos por toda la casa hasta que desaparece debajo de un electrodoméstico o un mueble. Los que adoptan un gato adulto se pierden, por suerte, esta deplorable etapa en el desarrollo del animal. Y esto se debe a que a diferencia de los gatitos, los gatos adultos comprenden el propósito de la bandeja por lo que cooperan de buen grado a la hora de mantenerla limpia y libre de malos olores.

Sin embargo, la razón más importante para acoger un gato adulto en tu hogar es que:

10. Puede que sea su última oportunidad. Un gran número de gatos adultos acaba en una protectora, y no precisamente por su culpa, separado de aquellos a los que ama, rodeado de gatos desconocidos, confinado, confuso, asustado, deprimido y a menudo con el alma destrozada. Para colmo de desgracias, la mayoría de la gente tiende a adoptar gatitos adorables y juguetones. Mientras tanto, los gatos adultos se sientan a contemplar como una familia tras otra los ignora en favor de un precioso gatito recién sacado del horno. Los gatitos siempre gozan de una gran acogida y no tienen ningún tipo de problema para meterse a la gente en el bolsillo, sin embargo, puede que tú seas la última posibilidad que permita a uno de esos gatos adultos abandonados, olvidados y con el corazón hecho añicos ser feliz de nuevo. Así que te pediría que al menos te plantearas la posibilidad de acoger un gato adulto en tu hogar. Un gato puede vivir hasta bien entrados los 20 años si recibe los cuidados adecuados y un poco de cariño. Por lo general se mantendrán activos y juguetones casi toda su vida. Algunos sólo necesitan un poco de tiempo para adaptarse a su nuevo hogar, pero una vez recuperen la confianza perdida, te recompensarán con años de amor incondicional y fiel compañerismo.

Second Chance Fund for Animal Welfare, Inc., enero de 2002
 

 

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